Los niños tienen un deseo natural de crear orden en un mundo que para ellos esta fuera de su control. Es por esto que las actividades de clasificación les atrae, incluso sin siquiera habérselo enseñado.

¿No les ha pasado que en lugar de dibujar se ponen a ordenar los lapices, o en lugar de jugar con los coches se ponen a ordenarlos en filas o por color?

El trabajo de clasificación sensorial en Montessori lleva esto un paso más, enseñando al niño a organizar su mundo usando todos sus sentidos mientras que también trabaja por supuesto en la discriminación cuidadosa.

Clasificar es una habilidad matemática. Al clasificar, los niños entienden que las cosas son iguales y diferentes, así como que pueden pertenecer y organizarse en ciertos grupos. Practicar la clasificación a una edad temprana es importante para los conceptos numéricos y para agrupar números y conjuntos cuando son mayores. Este tipo de pensamiento los inicia en el camino de aplicar el pensamiento lógico a objetos, conceptos matemáticos y a la vida cotidiana en general.

No solo se pueden clasificar colores, si no también por temperatura, por sonido, por sentido del tacto, olfativo, gustativo, pesos, visual.

Para clasificar, se necesita al menos dos tipos diferentes de objetos. Un niño más pequeño probablemente requerirá menos categorías (clasificación por dos tipos) mientras que un niño más grande a menudo puede manejar tres, cuatro o más. Algunos conceptos pueden ser más difíciles para un niño pequeño mientras que otros son demasiado simples y poco interesantes para un niño mayor. Esto lo sabremos observando al niño.

Otra cosa importante que hay que recordar es que en Montessori, los errores del niño no son corregidos por los adultos. Es posible que el niño no advierta de inmediato sus errores, pero seguro que lo hará a tiempo, especialmente si el trabajo es lo más autocorrectivo posible. Esto ayuda al niño a desarrollar habilidades para la toma de decisiones y confianza. Por muy difícil que sea tratar de no intervenir y corregir (yo también lucho con esto), gran parte del valor se pierde cuando interviene un adulto.

Se puede aumentar la complejidad utilizando vendas para actividades táctiles, olfativas o de gusto. También se puede combinar con trabajo de psicomotricidad fina utilizando pinzas.

Algo importante es no mezclar diferentes clases, si pensamos en una actividad que sea para clasificar por color que el objeto sea igual en todos los colores, por ejemplo botones, ya que si no podemos confundir e incitar a otro tipo de clasificación.

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