En otras entradas estuve comentando que este verano vimos con el mayor (5) las emociones. No en reconocerlas conceptualmente, él ya sabe que significa la tristeza, el miedo, la alegría, etc. Si no en entender que cada acción que nosotros hacemos tiene una consecuencia emocional en la otra persona.

Realizamos varias actividades, les dejo una recopilación:

• Detenernos a hacerle preguntas sobre lo sucedido, por ejemplo, ¿cómo crees que se siente tu hermano si le quitas ese coche?.
Contar una situación familiar resaltando como nos sentimos en ese momento, “Hoy (mamá) me sentí triste porque quería ir al parque pero como llovió no pude salir”.
• Antes de acostarnos conversar de cosas que nos hayan gustado, causó alegría y cosas que no. Muchas veces es el momento donde nos cuenta si tuvo algún conflicto en el colegio, algún amigo lo empujo o no quisieron jugar con él. Y también nos cuenta cosas positivas, como que fue ayudante de la clase

Y como no podía faltar hemos hecho usos de dos libros que nos han gustado mucho y un juego de mesa.

El emocionómetro del inspector Drilo (+5)

El emocionómetro del inspector Drilo, editado por Nubeocho y escrito por Susanna Isern, quien no solo es escritora, si no también trabajo muchos años como psicóloga infantil.
Lo que destaca de este libro que no solo nos habla de emociones, si no que ayuda a entenderlas, medirlas y regularlas, todo esto mediante diferentes historias con situaciones que hace al niñ@ involucrarse y ser participes de resolver cada situación.

Cómo dice en las primeras páginas,

“Las EMOCIONES son una parte muy importante y necesaria de nuestra vida. Gracias a ellas nos preparamos para hacer frente a las diferentes circunstancias que van surgiendo en nuestro día a día.
Las EMOCIONES nos pueden ayudar a resolver un problema, a evitar una situación peligrosa, a pedir ayuda o a motivarnos para enfrentarnos a una situación nueva.
Así pues, las EMOCIONES pueden contribuir a mejorar cómo nos relacionamos con lo que nos rodea y con nosotros mismos.
Cuando las EMOCIONES fluyen de una forma adecuada todo funciona a la perfección. El problema llega cuando las EMOCIONES nos juegan “una mala pasada”. Eso puede suceder cuando aparecen en una situación inadecuada, cuando son muy intensas o duran demasiado.
Para eso es muy útil ejercitar la INTELIGENCIA EMOCIONAL desde edades tempranas, para adquirir las habilidades necesarias que nos ayuden a entender nuestra EMOCIONES.”

Dentro de la historia aparecen los Emis quienes representan cada uno las diferentes emociones alegría, tristeza, enfado, miedo, envidia, celos, sorpresa, vergüenza, celos, asco y amor.

Otro recurso que nos da este libro es el emocionómetro, que nos permite medir del 0 al 3 el nivel de esa emoción. Por ejemplo estamos construyendo una torre muy alta y ésta se rompe, nos sentimos enojados, ¿pero cuanto?, mucho, medio, poco o nada.

Primero expone la emoción y luego hay una breve historia donde vemos esa emoción y cada niño trabaja reconociéndola y viendo cómo resolverla, para esto nos propone un esquema en donde hay que identificar:

1. Situación: Mi hijo está construyendo una torre muy alta, más alta que él, viene su hermano pequeño y sin querer tropieza y la tira.
2. Interpretación: Todo el trabajo que le ha dado y el hermano la ha roto.
3. Emoción: Se le llenan los ojos de lagrimas, se pone rojo.
4. Conducta: Llorar, gritar sentir ira contra su hermano.

Luego para terminar nos propone recetas para regular las emociones, por ejemplo dentro de las recetas para el enfado encontramos:

• Respirar profundamente,
• Contar hasta 10 antes de actuar,
• Alejarnos de aquella situación,
• Si no hemos podido evitar la explosión, pedir perdón.

A mi hijo mayor le ha gustado mucho, hemos leído todas las noches una emoción por interés de él, luego las recetas, hablábamos de lo que sucedía en cada historia y porque creía que había ocurrido, la verdad que es un libro que recomendamos mucho, si bien ponen que es a partir de 8 años, y por la complejidad de algunas soluciones, se puede adaptar perfectamente para 5 años.

Feelinks, el juego de las emociones (+8)

Feelinks es un juego de mesa de la editorial Mercurio, diseñado por Vincent Bidault y Jean-Louis Roubira.
Diseñado para 3 a 8 jugadores, y la edad recomendada es +8 años, pero se puede hacer una versión adaptar para niños a partir de 5 años.

Este juego permite descubrir las emociones y dialogar sin prejuicios sobre cómo nos sentimos. Y lo que nos gustó particularmente, es que además de decir uno mismo como se siente ante una situación, también debe decir cómo cree que se sentiría la otra persona, la empatía.

Entre todos los materiales encontramos 120 cartas de situación divididas en 3 colores:

• Verdes, para jugar en familia.
• Naranjas, para jugar entre amigos (+12 años).
• Azules, para jugar en clase.

Nosotros usamos las verdes e hicimos una selección a las que nos parecían más acordes para jugar nosotros. Eso depende de la edad de cada niño.

Cada carta tiene 3 situaciones y se debe elegir una para proponer en esa partida.

También hay 24 cartas de emociones, como: malestar, diversión, ansiedad, ira, asco, desconfianza, orgullo, etc. Aquí también elegimos nosotros las que mejor se adaptaban a nuestro juego. En cada partida se deben seleccionar 8 cartas de emociones que van alrededor del tablero en la mesa.

Luego cada jugador debe elegir la emoción que sienta más afín entre las opciones de la mesa utilizando las cartas numeradas.

Están las cartas de compañero, que sirven para emparejarse al azar con otro jugador (van cambiando en cada ronda). Los jugadores emparejados tendrán que adivinar qué emoción eligió el antro ante  la situación planteada.

Entonces luego de haber elegido la emocion propia (boca abajo) y repartido las cartas de compañero, hay que pensar qué emoción eligió la pareja de juego.

Dependiendo si acierta uno o los dos es como va a sumar la puntuación.

¡No es difícil!

Abecemociones (+3)

 

Abecemociones, editado por Bruño y también escrito por Susanna Isern. A diferencia del Emocionómetro del inspector Drilo, éste se puede comenzar a leer con los pequeños de la casa, a partir de 3 hasta 6/7 años.
En casa lo hemos estado leyendo este verano con los dos, el peque (3) reconoce varias emociones y el mismo muchas veces nos dice ¨¡me estoy enojando!¨, es verdad que el libro usa Furioso como sinónimo, y nosotros agregamos el resto de las palabras que son los que usamos.

El libro nos presentan las emociones, son 27 en total, referidas cada una a las letras del abecedario, esto es un plus porque muchos niñ@s estan reconociendo las letras.

Nos cuenta una breve historia de un animal o insecto y una pequeña guía que nos dice que vemos en la ilustración, en el personaje de la historia que nos hace darnos cuenta que esta por ejemplo alegre. Con lo cual, este libro también es genial para ver cómo se siente el otro, como nos podemos dar cuenta si alguien se está poniendo triste, enojado, celoso.

Al ser las historias breves hacen que sea muy ameno para los más pequeños y las ilustraciones no se quedan atrás, acompañan muy bien.